
Recuerdo con nostalgia y repugnancia a Hugo, un ser desagradable mezcla de Topo Gigio y ilustración made in 15-M, que compartía protagonismo con Carmen Sevilla en el telecupón. Siempre me encantó. La cosa es que el muy cabrón iba superando pruebas en función de la pericia que tuviese el concursante en apretar el 2, el 4, el 6 y el 8 de las teclas del teléfono. Me hacía pensar en muchas cosas. Me parecía triste la gente que tuviese teléfono de ruleta en su casa. Esa gente que se agarraba a esos símbolos de la post-guerra para sentirse seguro. Y me solía parecer que los niños que concursaban eran mancos o con taras mentales porque fallaban un huevo. Joder, era facilísimo. Luego con el tiempo empecé a pensar que Carmen Sevilla tenía a un pobre esbirro apretando las teclas después de que el niño las apretase en su casa. Nada de automatismos tecnológicos. Si hay gente con teléfono de ruleta en casa en 1993, hay un becario con un mando de Master System II atendiendo órdenes de niños caprichosos que concursaban en los programas de la tele. Y claro, entendí que en esa cadena de colaboración se generaba un delay fatal para los intereses de los concursantes y mejor para los intereses de la siempre ratera Tele5. Un delay dramático que llenaba de desilusión a los niños de España. Un delay trágico que sólo podían solucionar las desinhibición sexual de las azafatas televisivas de la época y, por supuesto, Martes y 13 con sus especiales navideños y sus peliculas con namings tan acojonantes como "El robobo de la jojoya"...
2 comentarios:
Puto Hugo, lo que más me flipaba era la música!! Estoy seguro de que llamaste alguna vez...
que bueno Hugo! me encantaba a mi también ya ni me acordaba! el telecupon molaba.. :)
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