Después de mi último post, todo emoción, autoagresión y revisión personal, es difícil ponerte a hablar de la mierda completamente intrascendente que suele motivarte. O hablo de mucho o no hablo de absolutamente nada. Yo, que soy un pobre ególatra, veo emoción en ambas cosas. Si hablo de mucho, me imagino a la gente flipando con la empatía que les suscito; y si hablo de poco, los temas me suelen hacer gracia y me convierto en uno de esos que se descojona con sus propias gracias, que por otro lado es un perfil de persona que me divierte profundamente.
Y en ese modo estoy hoy. Porque llevo 4 días seguidos de playa y me acuerdo del masaje chino (casi) integral que me di en Barcelona, en la playa, hace un par de semanas. 15 euros por 60 minutos de placer lleno de papilomas y hongos. Un riesgo demasiado barato como para no correrlo. Hay placeres que son demasiado baratos como para no abrazarlos. Mi debilidad es la peluquería. Pero nada de lavarme el pelo ni que me metan agua en las orejas. A mi me van las tijeras, las maquinas y las manos ajenas. 20 minutos de puto gusto.
Mi peluquería más habitual, algo de lo que me siento muy orgulloso porque habla de lo poco que necesito para lucir como una verdadera persona de bien, es Marco Aldany. ¿Quién se lo iba a decir a Marco? Una de sus 3000 franquicias gestiona mi cabeza a 10 euros la sesión. Un hortera al que muchos nos entregamos de la misma forma que compramos gayumbos en Carrefour y que se ha hecho grande, por supuesto, gracias a un nombre casi tan mediático como el de Tony King. 20 minutos de placer, una vez al mes, por culpa de una y griega bien puesta. Desde esa y griega empieza el gozo. Desde ahí...
jueves 11 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
El puto "placer" que me proporciona Marco Aldany a mí es muy diferente. Te hace ver las estrellas y dura más de 20 minutos, te acuerdas de él durante varios días.
Sus esbirros esbozan una media sonrisa cuando me ven llegar, saben lo que me gusta y lo que necesito. Creo que hoy voy a llamar a Marco A, le voy a contar que tal me han ido las vacaciones.
Lo tuyo, Negrete, no es gozo.
Es vicio.
Y lo sabes
No me hagáis hablar a mí de mi experiencia en un MA alicantino con una esteticién cabreada con su jefa.
A los alumnos más aventajados de Marco los envían a Alicante, Elche y Altea.
La mala ostia no se va con horchata y un baño en San Juan.
Publicar un comentario en la entrada