miércoles 5 de octubre de 2011

Buenos días

Te levantas y te cruzas con dos viejas pegándose. Te pones de parte de la que parece más mayor pero te vas sin saber cuál gana. Cruzas la calle para ir al ambulatorio y en la sala de espera se pelean una señora y su hija contra otra señora, obesa mórbida. Dadas las circunstancias están en igualdad de condiciones. Los médicos son gente cotizada a las 9 de la mañana. A ti te atienden con normalidad. Con la misma normalidad con la que te subes al autobús, donde hay otra pelea, pero esta vez de olores. Sobaco contra tupper. Huyes de este bochorno resguardándote en tus muñecas, tus mejores aliadas. Del autobús pasas al metro. Pelea, como no. Policías de incógnito con patilllas finas y camisetas de Diesel apretadas discuten acaloradamente con latino de 1,50. Los latinos son iguales desde los 9 hasta los 90 años. Nunca sabes qué edad pueden tener. Mi instinto me pone de parte del latino. Sólo ver cómo gesticula puede llevarte horas, pero tienes que seguir hacia la línea 10. La línea 10 tiene todos los vagones unidos así que el niño que tengo dentro se divierte andando en dirección contraria a la que va el tren y pensando que a pesar de caminar en una dirección en realidad avanza a toda hostia (h incorporada por una corrección de un anónimo ocurrente) hacia la opuesta. En el tren vuelve a haber hostilidades. Un sitio y dos ejecutivos. El juego de las sillas con olor a Brumel. Nunca me gustó el juego de las sillas. Me ponía muy nervioso. Como me pone el metro, casi. Esta guerra continua que he presenciado, que al principio me ha gustado mucho, me ha generado una violencia brutal. Ahora sólo quiero pegar cabezazos. Sólo me apetece hacer llorar a mis compañeras acomplejadas. Tengo varias. Y también me apetece cagarme en varias mesas. Pero literalmente. Y pasarme todas las cucharillas del café por el culo. Y después, cuando ya me relaje, ponerme un café bien grande y usar una de mis cucharillas con olor a culo. Que yo me violente está muy bien pero, claro, merezco como el que más estar en el foco de mis iras. Buenos días.

8 comentarios:

Cinta:) dijo...

Wow, no paro de ver tu blog, lo descubría hace tiempo y no paro de leerlo(:
Te dejo el mío, aunque no sé si es tu estilo :3
http://madrugadasporparis.blogspot.com/
Un besito <3

Anónimo dijo...

Lo escatológico no me tienta, pero romperte -o casi- los nudillos contra la pared y notar la sangre cayendo por los dedos... ...eso tiene que relajar, doler también, pero es como cuando sales del gimnasio... como una malva... déjalos, déjalos que se maten o se mueran... por cierto:hoy le tocó al de apple y todos corren a manifestar sus condolencias, si: gracias por aumentar el nº de mediocres con aipad, aipod, aifon, y aies varios... choróns!

ferry dijo...

Qué mañana tan jodida... tu nariz tiene que ser un puto festival!! Sobaco, tupper&Brumel y un poco de culo!!que te lo paguen!!

Ferry

Joseph Karey Merrick dijo...

Me lo pagan luego, cuando huelo otras fragancias mucho más agradables.

Anónimo dijo...

Tu germen, hoy más confiado que otras veces.

Niuman, te dejo la presentación del libro que saldrá en un mes:
http://issuu.com/inmigrantes/docs/inmigrantes

Escríbeme a redaccion@revistaneon.net, anda.

Besos, Chim.

sucia dijo...

Las peleas de sala de espera son la polla

Anónimo dijo...

Y te pones a fuck buttons, verdad?

Joseph Karey Merrick dijo...

Por supuesto.